
Vamos a aceptarlo: ha llovido espantosamente hoy. Y lo que a una se le antoja cuando llueve, pecaminosa e indecentemente, es cenar mucho, harinoso y ojalá en salsa blanca. Sí, es una desgracia, pero ya que está dispuesta a jalarse la torta, atrévase a probar esta delicia, que justamente se nos ocurrió en una tarde-noche de lluvia.
La receta adjunta es para 1 persona, asumiendo que estas cosas se hacen en complicidad con la tele, una cama tibia y un aguacero que cala en los nervios aunque nos encontremos bajo techo. Si quiere invitar a sus desesperadas amigas, vaya aumentando las cantidades hasta llegar al ollón vergonzoso y vil.
¿Qué?
1/4 de zucchini cortado en julianas
1/4 de chile dulce rojo cortado en julianas
1/2 cebolla mediana cortada en julianas
2 ajos triturados
1/4 de taza de leche
5 trozos de porcini seco, cortado en pedacitos
5 rodajas de salami cortadas en cuadritos
sal, aceite de oliva, pimienta, 1 cucharadita de mantequilla
3 nidos de tagliatelle
¿Cómo?
La pasta… bueno, la pasta es la pasta, dejémosla para cuando la salsa vaya adelantada; mientras tanto, solo ponga al fuego una cacerola con tres tazas de agua.
En una sartén honda calentamos el aceite de oliva y sofreímos el ajo y el zucchini. (Del agua que ya está hirviendo, pasamos una media taza a una olla más pequeña y ahí cocinamos el porcini hasta que se hidrate, dejando que el agua disminuya). Cuando el zucchini esté tierno (aún crocante, no lo sobrecocine) agregue el chile dulce, la cebolla y el salami. Revuelva constantemente para que no se le pegue.
Al porcini hidratado, agréguele la leche y salpimente. Tiene que probarlo bien, esta es toda la sazón que lleva el plato. En la cacerola con agua hirviendo, coloque el tagliatelle y chequéelo constantemente: no permita que se sobrecocine, porque se pasea en todo.
En la sartén honda, mezcle la salsa de porcini con los vegetales y mantenga a fuego bajo mientras la pasta se termina de hacer. Una vez que el tagliatelle esté al dente, retírelo del fuego y escúrralo inmediatamente. Incorpórelo a la sartén con la mantequilla y revuélvalo con la salsa hasta que todo esté bien unido.
Pase a un plato hondo. Si lo desea, le cae bien un poco de parmesano rallado y algunas hojitas frescas de albahaca. Acompáñelo con vino blanco bien frío, y ya que estamos, un pan de ajo y mozzarella.
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